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Ataque cardíaco (Vitacor)

Cada año en los Estados Unidos, más de un millón de personas sufre un ataque al corazón y una tercera parte de ellas morirá antes de llegar al hospital. Pero para aquellos que llegan al hospital con vida, los adelantos logrados en los tratamientos han permitido reducir el número de muertes debidas a ataques cardíacos. En la actualidad, los pacientes que se recuperan tras un ataque al corazón tienen mayores probabilidades que nunca de recuperar su estado de salud anterior.

¿Cuál es la causa de un ataque cardíaco?

Muchos ataques cardíacos o infartos de miocardio (IM) son ocasionados por una obstrucción total de un vaso sanguíneo del corazón denominado «arteria coronaria». La obstrucción de la arteria coronaria impide que llegue sangre rica en oxígeno y nutrientes a una sección del corazón. Si la sangre no puede llegar al músculo cardíaco, éste morirá. Si se obtiene tratamiento médico inmediatamente, puede reducirse el daño, pero si una sección del músculo cardíaco muere, el daño es irreversible.

Se produce un ataque cardíaco cuando una acumulación de grasa denominada «placa» obstruye o estrecha significativamente una arteria coronaria o cuando un coágulo sanguíneo obstruye una arteria estrechada por placa. La obstrucción interrumpe el flujo de sangre a la sección del corazón alimentada por la arteria.

El coágulo sanguíneo puede originarse en otra parte del organismo y ser transportado en la sangre que circula a través de la arteria estrechada. Las investigaciones han demostrado que también pueden formarse coágulos sanguíneos en una zona con placa blanda en el interior de la arteria, porque la placa blanda puede romperse y sangrar. Esta placa, que está cubierta por una capa delgada, se denomina «placa vulnerable». Cuando la placa vulnerable se rompe, puede dar lugar a la formación de un coágulo sanguíneo.

En algunos casos, puede producirse un ataque cardíaco debido a un espasmo de una arteria coronaria . Cuando una arteria coronaria sufre un espasmo, ésta se vuelve más estrecha. Este estrechamiento dificulta o interrumpe el flujo de sangre a ciertas partes del músculo cardíaco. No se sabe por qué se producen espasmos en las arterias coronarias, pero pueden producirse tanto en las arterias que tienen como en las que no tienen acumulación de placa.

¿Cuáles son los síntomas?

El inicio de un ataque cardíaco generalmente se manifiesta con un dolor repentino e intenso en el pecho que los pacientes a menudo describen como una sensación de presión, como si algo les aplastara o estrujara el pecho o como si tuvieran un gran peso sobre él. El dolor puede extenderse al brazo, a la mandíbula, al hombro, a la espalda o al cuello. Otros posibles síntomas son la falta de aliento, la confusión, el mareo, el desvanecimiento, la sudoración o las náuseas de origen desconocido.

No todos presentan los síntomas clásicos. Algunas personas sienten una sensación de ardor, similar a la de una indigestión o a la acidez estomacal, y el dolor puede estar concentrado en una zona pequeña del pecho. Algunos pacientes no sienten síntoma alguno.

Consulte inmediatamente al médico si tiene un dolor extraño en el pecho (más intenso que el de una angina típica) que dure 5 minutos o más. Si tiene un ataque cardíaco, es imperativo actuar rápidamente a fin de salvar lo más posible del músculo cardíaco.

¿Cómo se diagnostica un ataque cardíaco?

Además de hablar con usted y de revisarle el pulso y la presión arterial, el personal de la sala de emergencias generalmente le realizará los siguientes estudios:

• Un electrocardiograma (ECG) para determinar cuál de las arterias coronarias está obstruida y monitorear su ritmo cardíaco.


• Un análisis de sangre que permite determinar cuánto daño se ha producido, detectando ciertas enzimas que pasan de las células lesionadas del músculo cardíaco a la corriente sanguínea.


• Una radiografía de tórax para determinar si tiene agrandado el corazón o si hay líquido en los pulmones.


• Cuando se haya estabilizado, los médicos pueden indicarle estudios adicionales a fin de determinar cuánto daño ha sufrido el corazón.


• La prueba de esfuerzo con talio, un estudio de medicina nuclear, consiste en inyectar una sustancia radiactiva en la corriente sanguínea para ver cómo fluye la sangre por las arterias. Los médicos pueden determinar si hay músculo cardíaco dañado o muerto, o si alguna arteria presenta un estrechamiento significativo.


• La angiografía coronaria, un estudio que se realiza en un laboratorio de cateterización cardíaca, administrando un leve sedante. Se inyecta un colorante en la corriente sanguínea para producir una radiografía «animada» de la actividad del corazón y el flujo de sangre a través de las válvulas y arterias (lo que se denomina «angiograma»). El angiograma muestra cuántas obstrucciones hay y cuán graves son. Los médicos a menudo realizan este estudio para determinar cuál sería el tratamiento más eficaz.

Desenlaces de un ataque cardíaco

El desenlace de un ataque cardíaco depende de varios factores:

• Dónde se produce la obstrucción coronaria: Las obstrucciones en el lado izquierdo del corazón son generalmente más peligrosas.


• Si se produjo una alteración del ritmo: Cuando la obstrucción ocasiona además un pulso irregular denominado arritmia, podría producir la muerte súbita. Pueden producirse tanto latidos rápidos (lo que se denomina «taquicardia») o contracciones rápidas y no coordinadas (lo que se denomina «fibrilación ventricular»). La fibrilación ventricular interrumpe el flujo sanguíneo, el cual debe restablecerse rápidamente mediante reanimación cardiopulmonar (RCP) o tratamiento eléctrico (desfibrilación).


• Si el corazón recibe sangre de otra fuente: En algunos casos, el organismo responde a la obstrucción gradual de una arteria dilatando otro vaso que suministra sangre a la misma parte del corazón. Este vaso pasa a ser lo que se denomina una «fuente colateral de irrigación sanguínea». En ese caso, el daño causado por la obstrucción sería más leve.


• La rapidez con que se recibe asistencia: En la mayoría de los casos, la obtención de asistencia médica dentro de una hora de iniciarse el ataque, reduce la cantidad de músculo cardíaco que se pierde.

¿Qué tratamientos existen?

Los objetivos del tratamiento tras un ataque cardíaco son restablecer el flujo de sangre al músculo cardíaco, normalizar el pulso y darle tiempo al corazón para recuperarse.

El desarrollo de fármacos capaces de disolver coágulos, denominados «agentes trombolíticos», tales como la estreptocinasa, la urocinasa y los activadores del plasminógeno tisular, ha incrementado las tasas de supervivencia en pacientes que han sufrido un ataque al corazón, cuando éstos se administran lo antes posible tras un ataque. El término «trombolisis» significa «disolución de coágulos» y eso es exactamente lo que estos fármacos hacen. En algunos casos, pueden hacerlo en cuestión de minutos. Para que sean más eficaces deben administrarse lo antes posible tras un ataque cardíaco.

Pueden también administrarse al paciente aspirina y diluyentes de la sangre (anticoagulantes) para impedir que se formen coágulos o que éstos aumenten de tamaño. También puede administrarse oxígeno para aumentar la cantidad de oxígeno en la sangre que aún fluye por el corazón. Pueden administrarse analgésicos para reducir el dolor. Algunos pacientes también reciben medicamentos para disminuir la frecuencia cardíaca, dilatar y relajar los vasos sanguíneos y reducir el trabajo del corazón.

La mayoría de los pacientes responden bien a estos medicamentos. Los que no lo hacen pueden necesitar procedimientos adicionales de emergencia, tales como angioplastia con balón y colocación de stent, cirugía de bypass coronario o algún procedimiento relacionado.

El reposo es importante inmediatamente después de un ataque cardíaco. Pero dentro de unos días, el paciente debe levantarse y moverse, caminar unos pasos y hacer otros tipos de ejercicio físico limitado. Los estudios demuestran que el corazón se beneficia con el ejercicio físico, incluso después de un ataque cardíaco.

Aneurismas ventriculares izquierdos

A veces, tras un ataque cardíaco, se forma un aneurisma en el ventrículo izquierdo, que es la cavidad principal de bombeo del corazón. Si se daña una sección de la pared cardíaca tras un ataque al corazón, se forman cicatrices y la pared cardíaca se vuelve más delgada y débil. Esto podría dar lugar a la formación de un aneurisma ventricular. La zona debilitada del aneurisma no funciona bien, lo cual hace que el corazón deba esforzarse más por bombear sangre al resto del cuerpo. Los aneurismas ventriculares pueden ocasionar falta de aliento, dolor en el pecho o un pulso irregular (arritmia). Si un aneurisma ventricular ocasiona una insuficiencia cardíaca congestiva, una insuficiencia ventricular izquierda o una arritmia, el médico podría recomendar cirugía.

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